El tesoro
Tanto buscarlo, tanto buscarlo, que al final cree haberlo encontrado…
Sí, estoy hablando del tesoro del señor Gallardón, que tanta ansia tenía por poderlo tocar con sus manos, que al final su sueño se ha hecho realidad.
Pero no es un tesoro al uso, como los de las películas de piratas, aunque aquí sí que hay piratas, sino que es un alijo de difícil colocación; ni el más hábil de los peristas legales sería capaz: es que, joder a los que no tienen donde caerse muertos para favorecer a los que sí con la excusa de agilizar la justicia – que sólo lo es para los segundos, en detrimento de los primeros – es un premio para el señor neo ministro, pero es una barbaridad inmoral, ruin y desleal.
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